Síndromes Psicológicos.
En psicología, y sobre todo en el
psicoanálisis, es común basarse en la mitología clásica para identificar
ciertas patologías, conflictos psíquicos o estructuras de personalidad. En el
caso de Freud, tenemos por ejemplo, el “complejo de Edipo” partiendo de la obra
de Sófocles, o el término “narcisismo”, que tiene su origen en el mito griego.
No podemos olvidarnos de la denominación “complejo de Electra” propuesto por
Jung. Sobre esta misma línea, han surgido curiosas denominaciones para distinguir determinados síndromes psicológicos, partiendo de que un síndrome es un cuadro conformado por una serie de síntomas o signos. Antes de describir los síndromes me gustaría aclarar que ninguno de ellos es reconocido para elaborar diagnósticos diferenciales, pues no son estructuras en sí. Además, no han sido estudiados en forma, a diferencia de otros síndromes como el del Burnout o síndrome del “quemado” (agotamiento emocional y despersonalización en el ámbito laboral), del cual se han realizado diferentes estudios y se han creado inventarios (pruebas psicométricas) como el de Maslach para medirlo.
Sin embargo, los síndromes que describiré en ocasiones sirven para denominar determinados cuadros a manera de “psicología popular”. Lo interesante es apreciar la relación entre el personaje de ficción en el que están inspirados y las manifestaciones sintomáticas del síndrome. Empecemos entonces...
Síndrome
de Peter Pan.
Este síndrome refiere a los individuos que no quieren crecer. Están negados o impedidos a aceptar las responsabilidades que conlleva la madurez, y por tanto se rehusan a tomar decisiones personales y profesionales, así como negados a ver por su independencia económica y menos por su independencia emocional. Presentan síntomas de ansiedad, son solitarios y tienen serios problemas en cuanto a relaciones interpersonales con personas de su edad. El nombre de este síndrome se inspira en aquel personaje que se negaba a dejar de ser un niño y a dejar de vivir en el mundo de "Nunca Jamás". Al igual que en el cuento, el elemento fantasioso se hace presente en aquellos que presentan este síndrome.
Síndrome de Wendy.
Relacionado con el síndrome anterior y con el mismo referente literario, se observa en aquellos individuos (principalmente mujeres) que tienen una necesidad de satisfacer las necesidades del otro a como dé lugar. Se observa principalmente con hijos o parejas que presentan el síndrome de Peter Pan. Se construye bajo
Síndrome de Estocolmo.
Pensar que una víctima de secuestro puede sentir empatía y
hasta afecto por la persona responsable de robarle la libertad es difícil de
entender, sin embargo en el área médica esto es muy cierto y se conoce como
Síndrome de Estocolmo.
“El Síndrome de Estocolmo se refiere a ciertos síntomas
psicológicos que ocurren en una persona en cautiverio o en una situación hostil
o atemorizante. Aunque los expertos no coinciden completamente con todas los
factores que pueden hacer que una persona sea más susceptible que otra a
desarrollar esta condición, concuerdan en las siguientes características:-El secuestrado tiene sentimientos negativos hacia la policía o las autoridades.
-El secuestrado tiene sentimientos favorables hacia los captores.
-El captor desarrolla sentimientos positivos o favorables hacia su víctima”.
Los expertos señalan que es una estrategia inconsciente de supervivencia que desarrolla la víctima a fin de no alterar el estado de ánimo de su captor, para que no lo agreda.
Síndrome parís.
Una docena de turistas japoneses al año tienen que ser
repatriados de la capital francesa después de ser víctimas del "síndrome
de París". Se trata de un trastorno identificado hace veinte años
por el psiquiatra Hiroaki Ota que aparece cuando un nipón que viaja a
la capital francesa observa fuertes contrastes entre sus expectativas y
la realidad parisina y sufre una crisis nerviosa. Los
educados turistas japoneses que llegan a la ciudad son incapaces de separar la
visión idealizada de la ciudad creada a partir de películas como Amelie,
de la realidad de una moderna y bulliciosa metrópolis y del rudo carácter de
los franceses, a veces bastante groseros.La embajada japonesa tiene una línea telefónica disponible las 24 horas para los turistas que padezcan de este severo "shock cultural" y pueden ofrecerles tratamiento hospitalario de emergencia si es necesario.
Síndrome de cenicienta.
El síndrome de Cenicienta fue creado por el Dr. Peter K. Lewin en 1976, en una carta al editor de la revista Canadian Medical Association Journal. En ella se describen las falsas acusaciones de algunos niños adoptados, de ser maltratados o descuidados por sus madres adoptivas.El complejo de Cenicienta fue descrito por primera vez por Colette Dowling, que escribió un libro sobre el miedo de las mujeres a la independencia, como un deseo inconsciente de ser atendidas por otros, basándose principalmente en el temor de ser independientes. El complejo, se dice, es cada vez más evidente a medida que la persona envejece.
Colette Dowling intentó definir a las mujeres con este síndrome como motivadas por un deseo inconsciente de ser cuidadas, como consecuencia a un miedo de ser independiente. Este fenómeno puede ser definido como un síndrome y se caracteriza por una serie de motivaciones específicas o causas. Dowling identifica sólo una de las motivaciones, mientras que el síndrome es en realidad una combinación de muchas motivaciones, que son en sí mismas características que conforman un complejo.


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